Un amor imposible
Hoy jueves sale Ana de su casa y se dirige hacia su clase de música. Ella quería conocer nuevos amigos, ya que no tenía. Ella pensaba demasiadas cosas mientras su padre la llevaba en su carro. Llegan al lugar, se despiden y, de pronto, aparece un chico que no le quita la mirada de encima. Ana, intrigada, le habló al instante: -Hola-, le dijo Ana. Él le respondió: hola, mucho gusto. Me llamo Hernando.
Ana dice que no sabe qué le sucedió en ese momento, ella sólo sabe que ya cree en el amor a primera vista. Al entrar a clase, se buscan mutuamente. La pasan muy bien, pero llegada la hora de irse hacia sus casas, afuera estaba el papá, el bendito papá. Ella sale y no sabe cómo despedirse de su gran amigo. Amigo que ella no quería como amigo sino como algo más; pero ella pensaba que esto era imposible.
Al subirse al carro, Hernando le llama: Ana. Y su padre, la mira fijamente. Ella asustada, termina de subirse al carro y se van. Mientras su padre maneja, le dice: -No quiero que a esta edad tengas novio. Y ella le dice: -¿Por qué no?- A lo cual él responde: -No preguntes, sólo hazme caso-.
Pasaron las semanas y siempre sucedía lo mismo, logrando el padre que Hernando se alejara de su hija. Ana se cansa de la situación y no le hace caso. Ella intenta recuperar la cercanía de Hernando, aunque ella cree que es demasiado tarde y que él esté decepcionado de ella por culpa de su padre. Pasan unos meses y aquella joven decepcionada de su padre, cambia su actitud. Cuando su padre se ofrece a llevarla a la escuela, ella siempre respondía: -No, yo sé el camino-. Ni siquiera gracias le decía.
Un viernes, sale Ana muy contenta de su casa, llega a la escuela, entra, mira para todos lados y Hernando no está. Cierra los ojos y piensa en sueños hermosos difíciles de expresar. De pronto, abre lentamente sus ojos y mira hacia el frente y allí estaba él. Ella con una sonrisa expresa su alegría.
En el descanso se encuentran en el patio y luego de hablar un rato, él le dice: -¿quieres que te diga la verdad?, tu padre te cuida para él.
Ella, con lágrimas en los ojos le dice: -¡No, no, no puede ser!- Cierra lentamente los ojos, flotando entre las lágrimas y su tristeza. Sale corriendo hacia su casa con un inmenso dolor. Y, al día siguiente, su padre, su supuesto padre, le confiesa su amor por ella.
Autora: Melisa Bohorquez Jiménez
Edad 15 años.
miércoles, 7 de octubre de 2009
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